Palabras al viento que se transforman e inundan el ser con cánticos y versos. Romances bellos, que el poeta dedicó a mi triste corazón. Dulces sonetos que fluyen por mi alma herida durante la noche. Éste es mi poema, aquél que me guía, me enseña y me canta. Él protege mis sueños de la ira y la verguenza, la tristeza y la melancolía, la soledadad y el desamor. Son alegres mis versos, son sensibles y cuidan, aplacan el temor y consuelan mi interior. Sonríen a la luna y al sol, son libres como la paloma y disfrutan del verdadero amor. Dicen la verdad sin preguntar, buscan el perdón y la esperanza, la fe es su lema, la vida su experiencia, la felicidad su añoranza. Éste es mi poema, que nace desde mis entrañas, con letras enlazadas al son de una música suave que se escribe a medianoche, ante la atenta mirada de una noche estrellada. Irene Mora Bueno
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